Ramón Monegal creador y Nariz de Perfumes

Ramón Monegal llegó a la perfumería obligado por las circunstancias. Sin embargo, entró por la puerta grande creando con veinte pocos años Alada, todo un hito. “Fue un gran éxito, aunque era un churro, pero yo me quedé muy insatisfecho del sistema de trabajo. Yo había hecho una fragancia súper fresca pero llegó un tío de marketing y montó una especie de minarete oriental que era aquel frasco en el que la envasaron y le puso un tapón negro. La única concesión que me hicieron fue la caja verde…”. Decepcionado, se volvió a París a continuar estudiando para regresar con el tiempo a Myrurgia, en Barcelona. Hoy, muchos años y perfumes después, mantiene intacta la beligerancia de sus inicios y aún se queja del sistema: “La perfumería no es un arte. No tenemos libertad de crear ni tampoco un sitio donde exponer”. Acaba de recibir un premio FIFI (los más prestigiosos de la perfumería a nivel mundial) por Azahar de Adolfo Domínguez, pero para él los perfumes que ya ha hecho (Only de Julio Iglesias, Vetiver, Agua fresca de Adolfo Domínguez…) son historia. “Además todos tenían defectos y el perfecto está aún por hacer”. 

Fuente: El Mundo .es

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