Emilio Valeros Creador y Nariz de Perfumes

Emilio Valeros y Loewe 

“Mis amigos me dicen: ‘no haces más que olerlo todo’. Pues sí, voy oliendo por las esquinas, como yo digo, siempre buscando algo diferente”. Emilio Valeros no puede ocultar la pasión que siente por su oficio. “Suelo llevar frasquitos con esencias en la cartera, en el coche… Si viajo, aprovecho para oler unas pruebas junto al mar o en la montaña, pues cada perfume huele distinto según el sitio. Y si tengo una cena, saco muestras de lo que estoy haciendo porque me gusta que en mi entorno lo prueben y me digan qué les parece…”. Tamaña vocación nació en la infancia: “Mi padre trabajaba en una empresa de perfumería aunque él no era ‘nariz’. Así que en casa existían los olores típicos de este mundo y había frasquitos, “mulletes”… Cuando terminé mis estudios entré a trabajar en un laboratorio químico y un tiempo después se convocaron pruebas para acceder al laboratorio de perfumería. Yo las pasé y empecé mi formación. Lo típico: Grasse, París, Firmenich… hasta que hace 13 años llegué a Loewe”, recuerda. Para ellos ha creado Gala (1990), Aura Loewe (1994), Gala de día (1996), Agua de Loewe (2000), Esencia Femme (2002) junto a Alberto Morillas y Aire de verano (2003), que acaba de salir al mercado. En esta imagen se ve el laboratorio que ha instalado en su casa de Alcalá de Henares (Madrid). En él guarda unas 3.000 esencias, un alambique y un libro de fórmulas de los años 20. 

Fuente El Mundo.es

Deja una respuesta